De algo estoy seguro.
No podrá quererla como la quería yo, no podrá adorarla de ese modo, no sabrá advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de su cara. Es como si sólo a mí se me hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos.
Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto. Y él menos que ninguno.
Él, incapaz de amarle, incapaz de verle verdaderamente, de entenderla, de respetarla.
Él no se divertirá con esos tiernos caprichos.
Y ahora está aquí, frente a mí. Y la comparto con otras personas. Todo lo que era mío, solo mío. Y repentinamente me veo corriendo a través de un laberinto hecho de momentos: nuestro primer encuentro, el primer beso, la primera vez… La explosión enloquecida de mi amor por ti. Y en un instante recuerdo todo lo que no he podido decirte, todo lo que hubiera querido que supieras, la belleza de mi amor.
Eso es lo que hubiera querido mostrarte. Yo simple cortesano admitido en tu corte, arrodillado delante de tu simple sonrisa, frente a la grandeza de tu reino, hubiera querido mostrarte el mío. Sobre una bandeja de plata, abriendo los brazos en una reverencia infinita, mostrándote mi regalo, lo que sentía por ti: un amor sin límites. Aquí tienes, mi señora, ¿ves?, todo esto es tuyo. Sólo tuyo. Más allá del mar y en el fondo, allí abajo, más allá del horizonte. Y aún más, Babi, más allá del cielo y más allá de lo que se esconde. Eso es, este es el amor que siento por ti. Y más aún. Porque esto es sólo lo que podemos saber. Te amo por encima de todo aquello que podemos ver, por encima de lo que no podemos conocer. Ya está, eso es quizá lo que también hubiera querido decirte. Pero no puede. No puede decirte nada que tuvieras ganas de escuchar.
¿Y ahora? ¿Qué podría decirle ahora a esa chica que está sentada en el sofá? ¿A quién puedo mostrarle las maravillas de ese gran imperio que le pertenecían? Te miro y ya no estás. ¿Dónde te has metido? ¿Dónde está esa sonrisa que me convertía en un náufrago de certezas, pero tan seguro de felicidad? Querría escapar pero no hay tiempo, ya no ha tiempo..
martes, 6 de marzo de 2012
domingo, 26 de febrero de 2012
Pasan los años y decides un día parar a mirar tu entorno. Ves las cosas que han cambiado despacio, lento, muy lento, tanto que te gustaría que no hayan existido simplemente para no tener esa sensación de desolación. Otras al contrario cambian demasiado rápido y las restantes, simplemente están en un continuo cambio…
Yo prefiero quedarme con lo de ahora. En el presente ya no vale el pasado, los recuerdos se borran como las fotos, y los hechos y palabras dichas se van desvaneciendo en el pensamiento. Si no se cuida lo de hoy, más en adelante ya no habrá nada por lo que hacerlo.
Yo soy de esa clase de personas que rompe a llorar en el momento más inoportuno y sonríe en la situación más seria. Especialista en querer comerse el mundo, no la cabeza. Que admira a la gente con grandes pasiones. No tengo una risa definida, pero si miles de momentos únicos de los que no puedo olvidar con mis amigos. Nunca he querido una vida normal, me saca de quicio la rutina. Siempre he querido las cosas nuevas, las que te hacen sentir que hoy, mañana y seguro que el día siguiente habrá algo fascinante que vivir.
Me da igual suspender un examen, pero me muero de la rabia cuando no me sale un paso de baile. Me dejaría llevar por un impulso de emociones, y en otras ser tragada por mi intenso orgullo. No soporto que me atosiguen, pero me llenan tanto los abrazos de las personas a las que quiero…
Odio el frío, idolatro el verano, es verdad, NO HAY FRIO Y PUNTO! Cuando bebo un zumo muerdo la pajita. SIEMPRE el cola cao tiene que ser complet y el café con leche. Me quedaría horas tumbada en mi cama con mi mp3 imaginando mi vida tal como me pareciese perfecta, pero la imperfección es más emocionante. NO SOY IGUAL que los demás, Y SOY EXACTA al mismo tiempo a todo el mundo. Tengo defectos, infinitos, pero a decir verdad, no tengo nada de lo que nadie no pueda tener. Le doy gracias a la música por existir, sino no sería como soy. Soy divertida, alegre, risueña, imaginativa, chica de abrazos profesional, orgullosa, mañaca, alocada, sensible o bastante fuerte (según), miedosa a las agujas y todo lo que tenga que ver con eso, rompe esquemas, ganadora de sin sentidos... pero sobre todo autentica, lo quiero ser siempre.
Andrea
Yo soy de esa clase de personas que rompe a llorar en el momento más inoportuno y sonríe en la situación más seria. Especialista en querer comerse el mundo, no la cabeza. Que admira a la gente con grandes pasiones. No tengo una risa definida, pero si miles de momentos únicos de los que no puedo olvidar con mis amigos. Nunca he querido una vida normal, me saca de quicio la rutina. Siempre he querido las cosas nuevas, las que te hacen sentir que hoy, mañana y seguro que el día siguiente habrá algo fascinante que vivir.
Me da igual suspender un examen, pero me muero de la rabia cuando no me sale un paso de baile. Me dejaría llevar por un impulso de emociones, y en otras ser tragada por mi intenso orgullo. No soporto que me atosiguen, pero me llenan tanto los abrazos de las personas a las que quiero…
Odio el frío, idolatro el verano, es verdad, NO HAY FRIO Y PUNTO! Cuando bebo un zumo muerdo la pajita. SIEMPRE el cola cao tiene que ser complet y el café con leche. Me quedaría horas tumbada en mi cama con mi mp3 imaginando mi vida tal como me pareciese perfecta, pero la imperfección es más emocionante. NO SOY IGUAL que los demás, Y SOY EXACTA al mismo tiempo a todo el mundo. Tengo defectos, infinitos, pero a decir verdad, no tengo nada de lo que nadie no pueda tener. Le doy gracias a la música por existir, sino no sería como soy. Soy divertida, alegre, risueña, imaginativa, chica de abrazos profesional, orgullosa, mañaca, alocada, sensible o bastante fuerte (según), miedosa a las agujas y todo lo que tenga que ver con eso, rompe esquemas, ganadora de sin sentidos... pero sobre todo autentica, lo quiero ser siempre.
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Sonríe y deja que los demás se pregunten por qué.