miércoles, 12 de enero de 2011

Romeo&Julieta
   -Las grandes historias de amor han de ser trágicas-solté de repente. 
-¿Sí?-me alentó la señorita Castle.
 -Bueno, tomemos a Romeo y Julieta, por ejemplo. Si su amor se vuelve más intenso es porque los mantienen separados.
-Vaya cosa. Los dos acaban muertos -dijo Ben con un bufido.
-Habrían terminado divorciándose si hubieran seguido vivos-declaró Bianca-. ¿Nadie se ha fijado en que Romeo sólo necesita cinco segundos para pasar de Rosalinda a Julieta?
-Porque se da cuenta de que Julieta es LA chica en cuanto la ve -argumenté.
-¡Por faaavor! -replicó Bianca-. No puedes saber que amas a alguien a los dos minutos. Él sólo pretendía llevarsela a la cama. Romeo no es más que el típico adolescente salido.
-Él no sabía nada de ella -dijo Ben-. Todos esos encendidos elogios se refieren a sus atributos físicos: <<Julieta es un sol>>, bla, bla, bla. Lo único que piensa es que es un bombón.
-Yo creo que es porque, después de conocerla, el resto de la gente le parece insignificante -comenté-. Él sabe en el acto que ella se va a convertir en su mundo entero.
-¡Oh, Dios! -gimió Ben.
La señorita Castle me dirigió una sonrisa significativa. Siendo como era una soñadora y romántica incurable, no podía sino ponerse del lado de Romeo. Me daba la impresión de que si le hubiera dicho que yo era un ser celestial enviado a la Tierra para salvar el mundo, ella ni siquiera habría parpadeado.
HALO*



martes, 11 de enero de 2011

El lenguaje humano, la verdad, no me tenía muy impresionada; me parecía absurdamente limitado. Había demasiadas cosas que no podían decirse con palabras. Y ése era uno de los aspectos más tristes de la vida de la gente: que sus ideas y sentimientos más importantes no llegaban a expresarse ni a entenderse casi.
Una de las palabras más frustrantes del lenguaje humano, al menos por lo que yo sabía era 'amor'. Tantos significados distintos vinculados a esa palabra diminuta.
La gente la manejaba alegremente tanto para referirse a sus posesiones y a sus mascotas como a sus lugares de vacaciones o su comida favorita. Y acto seguido aplicaban la misma palabra a la persona que consideraban más importante de sus vidas. ¿No resultaba insultante? ¿No debería existir otro término para definir una emoción más profunda? Los humanos estaban obsesionados con el amor: desesperados por establecer un vínculo con una persona a la que pudieran referirse como su 'media naranja'. Por la literatura que yo había leído, daba la impresión de que estar enamorado significaba convertirse prácticamente en el mundo entero para la persona amada. El resto del universo palidecía y se volvía insignificante en comparación, solo cuando estaban juntos podían apreciar de verdad los colores del mundo. De lo contrario, todo se desteñia y se volvia borroso y gris.
Preguntandome por la intensidad de aquella emoción tan irracional y tan indiscutiblemente humana. ¿Y si el rostro de una persona se volvía tan sagrado para ti que quedaba grabado de modo indeleble en tu memoria? ¿Y si su olor y su tacto te llegaban a resultar más preciosos que tu propia vida? Desde luego, yo no sabía nada del amor humano, pero la idea misma siempre me había resultado intrigante. Para mí me parecía asombroso que los humanos permitieran que otras personas se adueñaran de sus mentes y corazónes. No dejaba de resultar irónico que el amor pudiera avivar en ellos la perfección de las maravillas del universo, cuando al mismo tiempo restringía toda su atención a la persona amada.
HALO*

domingo, 9 de enero de 2011

Hay elecciones. Hay caminos. Hay instintos. Puedes seguirlos o puedes cambiarlos. Así es el destino. Nos deja hacer sin preocuparse por lo que hacemos, por lo que sabemos, pero lo sabe, él lo sabe.Creemos que elegimos todo el tiempo. Nos enojamos con el destino, lo maldecimos, lo culpamos por nuestros errores. Estamos en un camino lleno de piedras y estamos para fallar, para equivocarnos, pero al final tendremos que comprender. A veces huyendo del destino vamos hacia él.
¿Qué es el destino? ¿Hay que aceptarlo? ¿Estamos destinados? ¿O es la consecuencia de nuestras decisiones y errores? Si avanzamos o retrocedemos, si amamos, si odiamos, si nos hundimos en la guerra, o nos salvamos en la paz.Creo que así se va haciendo eso que nos gusta llamar destino.

sábado, 8 de enero de 2011

A veces suceden cosas en la vida, cosas inesperadas, bonitas pero temibles por lo buenas que pueden ser. Sientes miedo, miedo a equivocarte, a tomar la decisión incorrecta, a enamorarte demasiado del momento que estás viviendo.Pero no temas, no pares, no te rindas, porque la vida esta para vivirla cada momento, así que disfruta del presente y no le temas al futuro. Un futuro que debe de estar cargado de experiencias, y no importa si el resultado es bueno o malo, sino lo que aprendes de ellas cuando acaban, los recuerdos que te dejan y los buenos momentos que has pasado viviéndolas, momentos felices, con risas, muchas risas… Y eso es lo verdaderamente importante, ya que no hay día más perdido que aquél en el que no hemos reído.
Sonríe y deja que los demás se pregunten por qué.