domingo, 26 de febrero de 2012

Pasan los años y decides un día parar a mirar tu entorno. Ves las cosas que han cambiado despacio, lento, muy lento, tanto que te gustaría que no hayan existido simplemente para no tener esa sensación de desolación. Otras al contrario cambian demasiado rápido y las restantes, simplemente están en un continuo cambio…
Yo prefiero quedarme con lo de ahora. En el presente ya no vale el pasado, los recuerdos se borran como las fotos, y los hechos y palabras dichas se van desvaneciendo en el pensamiento. Si no se cuida lo de hoy, más en adelante ya no habrá nada por lo que hacerlo.

Yo soy de esa clase de personas que rompe a llorar en el momento más inoportuno y sonríe en la situación más seria. Especialista en querer comerse el mundo, no la cabeza. Que admira a la gente con grandes pasiones. No tengo una risa definida, pero si miles de momentos únicos de los que no puedo olvidar con mis amigos. Nunca he querido una vida normal, me saca de quicio la rutina. Siempre he querido las cosas nuevas, las que te hacen sentir que hoy, mañana y seguro que el día siguiente habrá algo fascinante que vivir.
Me da igual suspender un examen, pero me muero de la rabia cuando no me sale un paso de baile. Me dejaría llevar por un impulso de emociones, y en otras ser tragada por mi intenso orgullo. No soporto que me atosiguen, pero me llenan tanto los abrazos de las personas a las que quiero…
Odio el frío, idolatro el verano, es verdad, NO HAY FRIO Y PUNTO! Cuando bebo un zumo muerdo la pajita. SIEMPRE el cola cao tiene que ser complet y el café con leche. Me quedaría horas tumbada en mi cama con mi mp3 imaginando mi vida tal como me pareciese perfecta, pero la imperfección es más emocionante. NO SOY IGUAL  que los demás, Y SOY EXACTA al mismo tiempo a todo el mundo. Tengo defectos, infinitos, pero a decir verdad, no tengo nada de lo que nadie no pueda tener. Le doy gracias a la música por existir, sino no sería como soy. Soy divertida, alegre, risueña, imaginativa, chica de abrazos profesional, orgullosa, mañaca, alocada, sensible o bastante fuerte (según), miedosa a las agujas y todo lo que tenga que ver con eso, rompe esquemas, ganadora de sin sentidos... pero sobre todo autentica, lo quiero ser siempre.
Andrea

martes, 21 de febrero de 2012

"... Y sin embargo, se sentían muy próximos. Algo los ataba con un hilo finísimo. Una especie de sexto sentido; el que se escondía detrás de esas palabras. De esas interminables conversaciones convertidas en música gracias a las pausas. Silencios que en su solemnidad iban marcando ojalas, mañanas y promesas. Una especie de sabiduría milenaria, de voz interior, rompía normas y convencionalismos y los empujaba a seguir adelante..."

martes, 14 de febrero de 2012

<< Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere
     el negro sobre blanco y los puntos sobre las "ies" a un
     remolino de emociones, justamente las que rescatan
     el brillo de los ojos, las que convierten bostezo en
     una sonrisa, las que hacen latir el corazón ante
     las equivocaciones y los sentimientos >>

Pablo Neruda.

viernes, 10 de febrero de 2012

Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta,
cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara
creería que estas loco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar,
cuando después de que ella ha colgado y compruebas que lo haya hecho de verdad..
entonces estas perdido, o mejor dicho, estas enamorado,
lo que en realidad es un poco de lo mismo..
Tengo ganas de ti

jueves, 9 de febrero de 2012

Paulo Coelho

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los por qué, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todos estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas y seguir adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú.

Suelta el resentimiento. Si andas por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo. Sino, déjalos ir, cierra capítulos.

Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio. Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse. Sólo es costumbre, apego, necesidad... Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

¡Esa es la vida!
Me encantan las personas que te apoyan en cualquier cosa. Las que en un momento, recuerdas esa situación horas más tarde y te hacen que esboces una sonrisa. ROMPERTE A REIR. Llenas de vitalidad.
La imaginación no sabría inventar tantas y tan diversas contradicciones como existen naturalmente en el corazón de cada uno.
El baile de la Victoria.

sábado, 4 de febrero de 2012

<< Para tener unos labios atrayentes, pronuncia palabras afectuosas. 
Para tener una mirada cariñosa, busca el lado bueno de las personas. Para estar delgada, comparte tu comida con el hambriento. Para tener un pelo precioso, deja que un niño lo acaricie con sus dedos al menos una vez al día. Recuerda, si alguna vez necesitas una mano, la encontrarás al finas de tus brazois. Cuando envejezcas descubrirás que tienes dos: una para ayudarte a ti misma y otra para ayudar a los demás. La belleza de una mujer aumenta con el paso del tiempo. La belleza de una mujer no radica en la estética, la verdadera belleza de una mujer es el reflejo de su alma...>>

Audrey Hepburn
Escribir es mi sueño. Meter el mundo en una página. Sentir el repiqueteo del ordenador o, mejor aún, ver cómo se seca la tinta de una pluma estilográfica en un cuaderno. Es mi pasión. El instante en que me siento más vivo es aquel en que releo una frase, un pasaje, una idea que he detenido para siempre en el banco del papel tranformándolo a mi manera.
Es difícil hacer comprender eso a los que piensan que la vida es tan sólo el armazón que en el pasado tenías por cierto, a quien ha dejado de emocionarse, prisionero de las innumerables dificultades de la vida. Como si las dificultades fueran únicamente un mal rollo cuando, en cambio, son ocasiones, posibilidades de demostrar que podemos conseguir lo que pretendemos.
¿Soy idealista, un loco, un soñador? No lo sé.
Tengo veinte años, miro alrededor y veo que la vida es dura. Sí, pero tambien espléndida. Se las dificultades que tiene, de todas sus responsabilidades. Y también soy consciente de las innumerables injusticias y violencias que nos rodean. No obstante, no he predido la esperanza. Me conmuevo al contemplar un amanecer, daría lo que fuese por un amigo sin sentirme por ello pobre. Danzo por la vida, la invito a bailar, la abrazo sin excederme, la miro a los ojos y la respeto y la amo, al igual que adoro la mirada de una mujer enamorada.
Eso es. Me gustaría estar en esa mirada, dentro, siempre, ser su sueño, hacer que se sienta preciosa y única como una gota de rocío que por la mañana ilumina de repente el pétalo de una violeta. Ahora quiero una mujer, guapa, dulce y sincera.
La quiero y espero que este sentimiento no acabe, que me haga sentir siempre tan bien como ahora. Y, sin embargo, en ocasiones experimento miedo, tengo la impresión de que no tardará en finalizar o de que quizá ese no sea mi camino. No sé porqué. Sensaciones. Pero bueno, mientras tanto sigo adelante, entre otras cosas porque ella es verdaderamente guapa. VIVA LA VIDA.

Carolina se enamora.
Sonríe y deja que los demás se pregunten por qué.