martes, 11 de enero de 2011

El lenguaje humano, la verdad, no me tenía muy impresionada; me parecía absurdamente limitado. Había demasiadas cosas que no podían decirse con palabras. Y ése era uno de los aspectos más tristes de la vida de la gente: que sus ideas y sentimientos más importantes no llegaban a expresarse ni a entenderse casi.
Una de las palabras más frustrantes del lenguaje humano, al menos por lo que yo sabía era 'amor'. Tantos significados distintos vinculados a esa palabra diminuta.
La gente la manejaba alegremente tanto para referirse a sus posesiones y a sus mascotas como a sus lugares de vacaciones o su comida favorita. Y acto seguido aplicaban la misma palabra a la persona que consideraban más importante de sus vidas. ¿No resultaba insultante? ¿No debería existir otro término para definir una emoción más profunda? Los humanos estaban obsesionados con el amor: desesperados por establecer un vínculo con una persona a la que pudieran referirse como su 'media naranja'. Por la literatura que yo había leído, daba la impresión de que estar enamorado significaba convertirse prácticamente en el mundo entero para la persona amada. El resto del universo palidecía y se volvía insignificante en comparación, solo cuando estaban juntos podían apreciar de verdad los colores del mundo. De lo contrario, todo se desteñia y se volvia borroso y gris.
Preguntandome por la intensidad de aquella emoción tan irracional y tan indiscutiblemente humana. ¿Y si el rostro de una persona se volvía tan sagrado para ti que quedaba grabado de modo indeleble en tu memoria? ¿Y si su olor y su tacto te llegaban a resultar más preciosos que tu propia vida? Desde luego, yo no sabía nada del amor humano, pero la idea misma siempre me había resultado intrigante. Para mí me parecía asombroso que los humanos permitieran que otras personas se adueñaran de sus mentes y corazónes. No dejaba de resultar irónico que el amor pudiera avivar en ellos la perfección de las maravillas del universo, cuando al mismo tiempo restringía toda su atención a la persona amada.
HALO*

1 comentario:

Sonríe y deja que los demás se pregunten por qué.