Me zambullo en sus labios y busco allí mi respiración. Besándole sin tregua, sin dejarle respirar. Le robo la fuerza, el sabor, los labios, le robo hasta las palabras. En silencio. Un silencio hecho de suspiros. Me escondo en su pelo. Me apoyo en su suave cuello. Descanso tranquila. Mis labios cansados, felices, satisfechos en busca sólo de una última respuesta.
-Oye...
+¿Si?
-No me dejes...
Y no sé por qué lo digo. Y casi me arrepiento. Y él se queda un momento en silencio. Después se separa de mí y me mira curioso, luego lo dice despacio, casi susurrando.
+Nunca.
sábado, 20 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Sonríe y deja que los demás se pregunten por qué.
No hay comentarios:
Publicar un comentario